domingo, 14 de junio de 2015

Capitulo VI

El dragón acorazado se acercaba a nosotros. Una mirada alrededor fue suficiente para darme cuenta que todo había cambiado, era de noche, no, solo había oscuridad. La villa se convirtió de simples estructuras de metal.
Enzo rápidamente me tira al suelo y me cobre, lo siguiente es sentir demasiado calor y ver las llamaradas de fuego sobre su cuerpo. Me levanto rápida y me acerco a el.
-¡¡Cuando pare atácale con todo lo que tengas menos fuego!!- me grita ordenandome. Coge su gran espada y la clava delante de él haciendo un escudo invisible a su alrededor. Debió notar mi cara de preocupación puesto que me sonrrie- Idiota. Tengo resistencia al fuego.
Las llamadas paran, nos ponemos en acción, de momento no se demasiados hechizos, así que me limito a hacer estructuras punzantes que salen del suelo para clavarselas en el pecho, pero, por culpa de la armadura no le hace ni cosquillas. La vestía emprende vuelo, es muy rápida para ser de ese tamaño...
-¿Tienes resistencia a algo más?- Suelto con miedo.
-N...no...
Actuo por instinto y a la vez que el dragón ataca fuertemente hacia nosotros, consigo hacer un escudo que protege a Enzo. Yo por mi parte consigo esquivar el ataque directo. Pero, la bestia no se aburre y viene a atacarme solo a mi, comienzo a correr sin pensar, pero doy un mal paso y caigo al suelo con un fuerte dolor en el tobillo y en la rodilla de la otra pierna impidiéndome movilizarme bien.
El dragón me coge con su imensa garra, intento forcejear incluso pruebo a clavele la daga que tenia escondida en la gabardina de Enzo... Pero no le hago ninguna herida. Ya estaba casi en la boca de este esperando mi misma muerte... ¿Iba a morir aquí? ¿dentro de un juego del cual no podía salir? No. No quiero eso. Junto todas mis fuerzas y hago un poderoso hechizo que fuego e hielo. Caigo duramente contra el suelo haciendo que ya quede totalmente inmóvil . Puedo observar que Enzo ya se libro de mi escudo, asomo una sonrrisa al ver que ataca rápida y agilmente al dragón rompiendo algo su coraza. Intensifica sus ataques cada vez más en una zona en concreto hasta que consigue llegar a la piel haciendo que sangre un poco, justo antes del próximo ataque, el dragón ruje haciendo temblar el suelo y alza el vuelo para luego desaparecer... ¿Que ha pasado? ¿se iría por el dolor? No. Estoy segura de no sería eso la causa... Se aburriría de nosotros.
Enzo se hacerca corriendo a mi, intenta levantarme, pero me niego e intento yo sola, mala idea, acabo en el suelo de nuevo.
-Anlli -me dice serio. -No te esfuerces, estas bastante herida.
-No me estoy forzando... -Digo mientras me levanto de nuevo y me enderezo retorciéndome de dolor de mis costillas rotas y por mis piernas... Pero no puedo caminar...
-Mira que eres tozuda... -Sin dejarme protestar más, me coge en sus brazos y me lleva. -No voy a dejar que te quiebres más de lo que estas ahora.
No protesto. La verdad agradezco mucho que me ayude... En esto que me fijo un momento en el paisaje y ya ha vuelto a ser el pueblo en el que estábamos antes... Esto es muy raro.
Noto los pasos seguros de Enzo, también siento su respiración y la firmeza de su torso; no puedo evitar sentirme protegida. Cierro los ojos y me dejo llevar. Sin darme cuenta acabo durmiendome.
Un pesado ruido metálico me despierta. Abro lentamente los ojos y veo que estoy en el apartamento que me asignaron en el gremio... ¿Cuanto tiempo he dormido? Cuando tengo la intención de levantarme, un fortísimo dolor me proviene de la cadera. Esa orrible doléncia me hace tumbarme de nuevo y que se me caiga alguna lagrima.
-Idiota. -Aparece Enzo desde una puerta con una bandeja en las manos. - tienes la cadera fracturada. No te compensa moverte en un rato...
-Deacuerdo ... -Me muevo para acomodarme, pero me siento algo entumecida... -¿Porque estoy así?
-Has estado dos días durmiendo. Pero te estás recuperando rápido, así que en unos minutos ya estarás recuperada. -Me deja la bandeja llena de comida en una pequeña meda que hay a mi lado. -Deberías comer. Aunque esto sea un juego, para nosotros es real, así que seria estúpido morir de hambre.
Un fuerte portazo nos llama la atención, unos pasos y luego una persona irrumpe en el cuarto. Es una chica que debe ser algo más baja que yo. Tiene cabello castaño contrastando con ojos azules muy llamativos. En algún rasgo se me parece a Enzo... Gritando como una loca corre a abrazarnos a los dos juntos. Me quejo del dolor cuando se me hecha encima. Rápidamente la quito de encima mía pero se cuelga de Enzo.
-Joana. -Se queja Enzo mientras se quita a la chica de encima- No deberías de ser tan brusca con ella, tiene la cadera mal.
-¡¡Es verdad!!- Grita la chica a la vez que me rodea con un brazo. -Soy Joana. A partir de ahora me vas a tener que aguantar en tu grupo.
-Soy Anllelica, pero llamame Anlli. -Me presento con alegría.
-Me contaron lo que le hiciste a Eider... Pareces tonta, pero sabes sacar las uñas... -se acerca a mi oído.-espero que no interfieras en mi camino.
-Joana...-Le llama la atención Enzo. -No la intimides.
-¡Si ya somos casi como hermanas! -Entre ellos se matan con la mirada, gana Enzo.-bueno, me voy a entrenar un rato. Mañana vamos a una ciudad de nivel alto y no quiero que me aniquilen... Os dejo con intimidad.
-¡¡ESPERA!! -Le grita Enzo haciéndole un gesto para que no avance. Joana no le obedece, y cuando va a cerrar la puerta para abandonar la sala; hizo una mueca para burlarse. El enfadado cogió una almohada y se la tiró con gran fuerza.
-¡¡VETE A LA MIERDA!!
-No gracias - se escucha detrás de la puerta- no quiero molestar en tu casa.
-Seras...- Le coji a tiempo por la ropa para que no fuera a por Joana. Da una patada a una silla. Abre su menú de opciones y mira la hora. - Dentro de dos horas ya estarás recuperada.
-¿Que clase de bestias nos estamos enfrentando? -Pregunto seria. -Esto es un juego, y tendrá una historia.
-¿Vienes aquí y no conoces la historia?
Me limito a sonrreirle para negar.
-Mira que eres tonta...
-¿¡Quieres dejar de decir eso!?
-¿Y si no quiero?- responde juguetón.
-Me esta dando una ligera impresión de que quieres pelea. -Le reto.
-No podrías comigo. Soy más fuerte que tu.
-No debiste decir eso. -Con energía me levanto y, al ver que no me duele ya nada me sorprendo. Me pongo enfrente sulla y le miro- luchemos.
-Creo que antes no te vendría mal un cambio de ropa...
Al revisarme veo que tengo puesto un pijama de pantalón corto. Me pongo nerviosa y el se empieza a reír. Con rapidez cojo su gabardina, me la pongo y salgo apurada en busca de algo bueno que ponerme... Pero caminando por los pasillos no encuentro nada... Esto es demasiado grande e igual... Acabo en un pasillo que no está indicado y no hay nadie. Escucho unos pasos y voces lejanas familiares... Me escondo tras unos barriles. Quiero saber quienes son.
-No pueden estar aquí.- dice uno. -¿Acaso quieres que Regios este desprotegida?
(El país de Atarcana esta compuesta por 6 distritos y la capital es Regios.)
-No, aparte, ya hay un tipo gobernando allí. No hay problema de que estean perdidos más tiempo. Y este es el mejor sitio. Solo hay que traer a los otros siete lo más rápido posible.
-Sigue sin gustarme la idea- pasan por delante y consigo ver que uno de los dos es Eider. El otro no lo reconozco ya que lleva máscara.
-Aun no conoces todos mis recursos. Eider... Me repugna que siempre quieras ir sobre lo que tu conoces... Eres muy predecible. -Noto que la mirada del enmascarado se queda fija en mi ¿me ha visto? -Ten a tus miembros más controlados.
Se acerca a donde estoy yo, el corazón se me acelera ¿Que hago? El misterioso da una patada a todo el menaje que tengo cubriéndome. Dejándome al descubierto.
-A esto me refiero. -Me coge por el brazo y me abraza a el. -¿Quien es esta?
-Nadie importante. -Me mira enfadado. -Se encarga del mantenimiento de esta área. Solo que es muy vaga y se para a descansar a escondidas.
-Mmmmmmmm ¿Seguro? -Se acerca más a mi, tanto que siento su respiración.
-¡Si!-Digo nerviosa.-Jefe Eider. Lamento lo ocurrido. En seguida me pongo a trabajar de nuevo...
-Da igual, vete. Tomate el día libre.
Doy las gracias y salgo corriendo en dirección contraria. Me pregunto de quien hablarían. Y quien seria ese enmascarado, me es familiar... Acabo llenando a la plaza central, en la cual puedo comprar ropa adecuada para luchar. De entre tantos colores, me acabo decidiendo por el blanco, azul y dorado, al igual que un arma a juego. Ya estoy preparada para luchar.
Busco a Enzo por las principales plazas. Pero lo que encuentro en una es un montón de gente que al llegar me habren paso. En el centro veo a Enzo desafiandome com la espada.
-¿Preparada para perder?- Aparece una solicitud de pelea.
-Eso es lo que te gustaría a ti. -Le doy a aceptar, no pienso perder.

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