miércoles, 18 de marzo de 2015

Capitulo V

Desesperación, alivio, ira, opresión, esperanza y miedo. Esos eran los sentimientos que dividían mi corazón por unos instantes. Todos se vinieron abajo para simplemente dejar sitio al miedo, a la desesperación, a la opresión y a la oscuridad. Todo esto en cuanto vi esa figura en la puerta, por momentos pensé que iría a ser a mi favor; pero al ver que llevaba una máscara que sólo se le veía la los ojos, siquiera el pelo se le apreciaba, todo mi mundo se calló a ver esa persona tan cubierta y sin identidad. Caigo duramente sobre mis rodillas... El hombre se acerca hasta mi quedando a unos centímetros, me coge del pelo obligándome a mirarle a los ojos.
-Pareces fuerte -comienza a decirme- Pareces una persona persistente, pareces duro como el hormigón. Pero... -Me da un fuerte rodillazo en el estomago haciendo que empiece a toser un poco de sangre, gima del fuerte dolor y respire con algo de dificultad. -Una simple atadura a algo te unde. Das asco. Eres débil.
-Callate -Digo enfadado y con dificultad. - Tu no sabes que me pasa.
-Me lo estoy pasando bien con tigo -dice entre risas y me suelta bruscamente tirándome duramente al suelo. - Dentro de un tiempo quiero combatir limpiamente contra ti. No sería justo si te mato ahora...
"-Desencadenate Enzo. -Es esa voz de nuevo. -Desencadename, las cadenas nos retienen, y las has puesto tu. Quitate esos grilletes y gana... Aplasta a los que te retengan"
Cómo puedo llevo las manos a la cabeza y me tapo, necesito aclarar mis ideas... No puedo dejarme llevar...pero... Me tienta las ansias de ganar... Necesito superar... La tentación a... Ganar... Frustración, ira, ansias de ganar... Superioridad. Esos son mis sentimientos en este preciso momento...
-Bien...Ahora me toca a mi pasarlo bien. - Hago un hechizo de piro y fundo los grilletes que me retienen. Después de limpiar mis muñecas y disfrutar de la expresión sorprendida de los ojos del enmascarado, tranquilo y con aires de superioridad me coloco todo lo que me quitaron. Acto seguido me acerco a ese hombre. -Ya conoces el dicho "ojo por ojo". -sonrrio.
Me doy la vuelta para recoger mi pesada espada. Noto una presencia acercándose a mi e inmediatamente doy un paso aun lado evitándolo. Acto seguido me coloco detrás del hombre y le pongo una daga en el cuello dejándolo inmóvil. Todo esto fué en cuestión de unos pocos segundos.
Cuando me despisto, se desvanece apareciendo detrás mía. Con un ágil e impredecible movimiento consigo ponerle la espada de nuevo al cuello
-Tocado y undido. - Murmura por lo bajo ¿pero que dice? -Recuerda esas palabras.
Acto desaparece sin dejar rastro... ¿ya está? Quería divertirme un rato... Bueno, supongo que tenemos una lucha pendiente.
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He estado siguiendo esos gritos que escuche antes, pero no doy encontrado la procedencia... Me empiezo a poner nerviosa... Podría ser la prueba que necesito. En esto que veo un pasillo que no vi antes ¿De donde salió? Sin responder la pregunta avanzo rápida por el misterioso corredor. Voy escuchando ruidos raros, tipo gemidos, cadenas, ruidos; voy corriendo mirando cualquier detalle de las paredes que me pueda servir, hasta que alguien me coge bruscamente del brazo y me pega contra el torso de esa persona en cuestión. Es Enzo... ¿Que hace aquí? Aunque me alegro de verle. Seguro que me ayuda a encontrar lo que sea que estoy buscando. Le dirijo la mirada a los ojos, pero a cambio recibo una que no había visto de el.
-¿Estas bien?- Le pregunto mientras me intento distanciar de el.
-Estoy mejor que nunca... -Me coge la cara y se acerca a mi oído. Esto no está bien, algo le pasa...-Ahora debería de decir que hacer contigo. -Me susurra, me empiezo a poner nerviosa y trato de librarme de el, pero es más fuerte y consigue retenerme. -Eso ha estado mal. Puede que si te comportas bien, deje que sigas con vida... Pero aun así eres una molestia...
Las palabras que me acaba de decir me son irientes... ¿Que le he hecho yo? ¿Por qué de repente le caigo tan mal para quererme matar? Tengo que pensar rápido algo que me pueda ayudar.
Le abrazo y a la espalda le pongo un puñal cómo aviso haciendo que se sorprenda.
-También se jugar a eso. -Le susurro al oído.
-Eres lista- nos soltamos mutuamente. -Dejemos esto en tablas.
No le contesto, frunzo el ceño. ¿Que le pasa? Sin esperarme nada, me coge del brazo y en un pequeño metido de la pared me obliga a  pegarme a el muro y el se junta a mi lo suficiente como para sentir su respiración. 
-¡Dejame!- Exclamo mientras trato de librarme de el.
-Ssshhhh- se apega aun más si es posible- no te muevas y no digas nada.
Crea como una especie de pared cubriendo el ueco en el que estamos. No comprendo nada de  lo que sucede hasta que puedo escuchar un ruido como si algo se arrastrase cada vez más cercanos y unos ruigidos que me ponen la piel de gallina. Tras la pantalla recién creada para escondernos, puedo ver la sombra de una criatura parecida a la que maté antes de unirnos al gremio, pero esta era más baja y larga.... Como una serpiente...
-Perdón por lo de antes- se disculpa Enzo en bajo. Le miro a los ojos, su mirada de siempre volvió -No actuaba pensando...
Me quedo unos instantes meditando en lo que le voy a decir.
-Te perdono- le sonrío. -Pero a partir de ahora voy a tener más cuidado contigo.
-Si tu vida corre peligro -se pone más serio de lo que estaba. -Mátame.
Estaba inmóvil en ese momento ¿como que lo mate? Debió sentir mi desasosiego con esa idea, porque continuó hablando.
-Tonta... No quiero que dudes.-Comenta con cierta amabilidad a la vez que me da un pequeño toque en la cabeza. -Peor lo paso yo en ese estado.
Sorprendida aun con esa reacción, Enzo me toma de la mano y me obliga a salir de donde estábamos. La serpiente ya estaba a unos metros de nosotros. Pero tuvimos la mala suerte de que nos percibió. Enzo y yo nos miramos, y la idea fue mutua, salir corriendo... Despavoridos corríamos lo más rápido que nuestras piernas daban. Aun así sentíamos el aliento de la serpiente a nuestras espaldas. Justo antes de salir del local, escuchamos un extraño ruido, miramos atrás y al ver que la serpiente se escondía nos aliviamos. Pero... Un fuerte temblor sacude el suelo... Un poderoso rugido retumba en nuestros oídos...
-Mierda- expresa Enzo con miedo.
Al dirigir la mirada al frente, me quedo de piedra al ver un gran dragón negro con algo parecido a una armadura blanca que debe medir unos cuarenta metros... Enzo desenfunda su espada, aunque temblorosa, le imito.
-¿Preparada para morir?-me dice temerario.
-N... No- respondo nerviosa...
El dragón da el rugido más fuertes de todos y a la vez expulsando llamaradas. Al ver los colmillos aun me entra más pánico. No tengo tanto valor para enfrentarlo...

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